Es realmente puntual lo que no le perdono a “Ozark”. Pero antes de comenzar, voy a hacerlo con una alerta igualmente clara: Básicamente, mi argumento principal en este artículo podría ser considerado un «spoiler». Asi que, aviso de una vez, principalmente con relación a «Ozark» y a «The Sopranos«
Ozark: una historia con impacto, pero sin originalidad
¿Cómo he percibido “Ozark” de principio a fin? Siempre la he sentido como la “Breaking Bad” de Netflix, ya que mantiene varios paralelismos con esta serie. La historia sigue a un personaje “bueno” que, desde el inicio, se revela como alguien que en realidad no lo es tanto. Es inteligente, pero debido a enredos y decisiones cuestionables, termina involucrado en actividades delictivas junto a su familia, quienes en esta ocasión tienen un rol más activo. Al igual que en “Breaking Bad”, se enfrentan a carteles mexicanos de droga. Por supuesto, la trama no es tan simple; se va complicando de forma constante y enfermiza a medida que avanza la historia y el suspenso.
Los personajes están bien construidos y me gustan mucho. Además, la serie tiene similitudes con otras producciones televisivas e incluso con la literatura: la influencia de Lady Macbeth en Wendy es más que evidente.
Para mí, “Ozark” carece de originalidad y en muchos momentos resulta predecible, aunque no siempre. Sin embargo, esto no me molesta en lo absoluto. Lo que considero valioso no es su originalidad, sino cómo se cuenta la historia: su ritmo es sumamente adictivo. Este es, a mi parecer, su mayor atractivo. Me sorprendió en varias ocasiones con sus innumerables giros y es altamente entretenida. A lo largo de sus cuatro temporadas, nos mantiene en vilo, sufriendo junto a los Byrde y sus “aliados”, quienes enfrentan situaciones extremas sin descanso. Como dice un amigo mío, la veíamos “por una rendija”. Y eso es algo muy positivo.
En definitiva, me gustó. Me apasionó y me entretuvo durante todo el tiempo que duró.
AHORA SÍ, VIENEN LOS SPOILERS. NO DIGAN QUE NO SE LOS AVISÉ.
Lo que no le perdono a “Ozark” es, precisamente, su final. ¿Por qué? Si observamos el desenlace de “The Sopranos” (HBO), vemos un cierre abrupto, seco y ambiguo, que deja la interpretación en manos del espectador. En su momento, fue una genialidad, y sigo creyendo que lo es. Hasta el día de hoy, este final sigue generando hipótesis en artículos y videos de YouTube. Dejó una huella cultural imborrable. Si asumimos que Tony Soprano muere, la secuencia final recuerda mucho a una escena de “The Godfather”, donde Michael Corleone asesina a un mafioso y a un policía en un restaurante, con un arma previamente escondida en el baño. En “The Sopranos”, el supuesto asesino se levanta de la barra en esa dirección, pero después de eso, desaparece de nuestra vista.
David Chase, creador de la serie, ha asegurado que “todo está ahí”, que el final es claro: Tony muere. Hay varias pistas que lo sugieren.
Siento que “Ozark” intentó hacer lo mismo. Quiso dejar el mismo impacto con un final ambiguo: la familia del protagonista reunida, un disparo y la presunta muerte de alguien que nunca se concreta ni se explica. Todo esto culmina en una pantalla negra seguida de los créditos. Sin embargo, este tipo de logros solo ocurren una vez en la historia, cuando el espectador no tiene un referente previo con el cual compararlo. Intentaron dejar el mismo sabor, pero fracasaron rotundamente.
Tarea imposible.
Para mí, fue inesperado, sí, pero en un mal sentido. Sentí que era un final mediocre, considerando la ejecución tan entretenida de la serie hasta ese momento. Pero claro, es solo mi opinión; no pretendo que sea una verdad absoluta.
A pesar de todo, sigo admirando “Ozark”. Me mantuvo entretenido, incluso cuando detecté su falta de originalidad. No me arrepiento en lo más mínimo de haberla visto. Al contrario, me habría arrepentido de no haberla disfrutado. Sin embargo, no puedo evitar reiterarlo: el final no me dejó satisfecho. Una lástima. Sus creadores demostraron ser sumamente creativos a lo largo de la serie, pero no lograron cerrar con broche de oro. La historia merecía un desenlace más sorprendente y, al menos en su momento, realmente novedoso.
Siempre hay algo que sorprende en los libros, el cine y las series. Pero cuando se imita, solo queda un sabor agridulce. Y en mi caso, eso es lo que no le perdono a “Ozark”.
