El impacto cultural de “The Exorcist” en los 70
Cuando me preguntan cuál es mi película favorita, no dudo en responder: “The Exorcist” (Friedkin, 1973). Esta obra maestra del cine de terror no solo me atrapó por su trama, sino también por su profundo impacto cultural en los 70. En este artículo, exploraré las razones emocionales así como el impacto cultural de “The Exorcist”, que hacen de esta película un referente inolvidable, además de analizar cómo reflejó los cambios sociales de su época.
Más que una película de terror
“The Exorcist”ocupa un lugar especial en mi corazón por varias razones. En primer lugar, el género de terror siempre ha sido mi preferido, pero no cualquier terror. Me refiero a un cine que trasciende lo superficial, a diferencia de producciones recientes como las nuevas entregas de Chucky o Annabelle. Esta película, junto con “Last Tango in Paris” (Bertolucci, 1972)y “A Clockwork Orange”(Kubrick, 1972), marcó mi infancia. Recuerdo cómo generaban controversia en los noticieros y cómo la gente protestaba por el precio de las entradas al cine. ¡Diez colones para ver “Last Tango in Paris“! Parecía una exageración, pero era parte de la época.
Leyendas urbanas y morbo
Más allá de la trama, “The Exorcist” está rodeada de historias que rozan la leyenda urbana. Recuerdo a una conocida que pagó a su hermano para que durmiera con ella toda la semana tras quedar traumatizada por la película. También están los rumores sobre la “maldición” del filme, desmentidos por sus creadores, pero que alimentaron el morbo alrededor de su estreno. A los siete años, incluso las fotos de Linda Blair en revistas como Vistazo y Vanidades me daban miedo. Tenía que saltarme esas páginas para evitar verlas.
Mi primera vez viendo “The Exorcist”
No fue hasta mediados de los 80 que pude ver “The Exorcist” completa. Canal 2 la transmitió en una tanda de medianoche, pero por problemas técnicos la película se suspendió y la pasaron una semana después. En aquel entonces, la encontré lenta, esperando algo más trepidante como “Friday the 13th” 13 o Chucky. Sin embargo, con el tiempo, he descubierto capas más profundas en su narrativa, especialmente en su discurso transgresor.
Ciencia vs. fe: el conflicto de percepción
Uno de los momentos más fascinantes de “The Exorcist” ocurre cuando el padre Karras, psiquiatra de formación, le explica al padre Merrin que Regan podría tener múltiples personalidades. Merrin responde con firmeza: “¡Hay solo una!”. Este diálogo refleja un conflicto de percepción: Karras, desde su enfoque científico, atribuye la posesión a enfermedades mentales, mientras que Merrin, representando la fe, afirma la presencia de un demonio. Este choque de ideas es una metáfora de los cambios de paradigma que vivía la sociedad en los 70.
El horror como reflejo de la sociedad
Películas como “The Exorcist“, “Night of the Living Dead“(Romero, 1968) y “Rosemary’s Baby“(Polanski, 1969) no solo asustaron a sus audiencias con sus historias, sino que también impactaron culturalmente. Estas cintas reflejaban los temores de una sociedad en transformación: la Guerra de Vietnam, los asesinatos de Martin Luther King y Robert Kennedy, la crisis energética y el fin de la utopía hippie. El horror ya no estaba en castillos góticos o monstruos del espacio, sino en el vecindario, en la familia, en nosotros mismos.
Una obra que sigue vigente
Con el tiempo, he aprendido a ver “The Exorcist” con otros ojos. Ya no es solo una película de terror, sino una obra que refleja los cambios sociales y culturales de su época. El cine, como el arte en general, sirve de espejo para los valores de cada momento histórico. Y aunque aún tengo mucho por aprender, cada vez que veo esta película, descubro algo nuevo. Al final, la vida es un constante aprendizaje, y “The Exorcist” es una lección que nunca deja de enseñar. Su impacto cultural en los 70 sigue siendo un tema fascinante para analizar y disfrutar.
