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El pasado 23 de mayo se celebró el aniversario de El Resplandor en Estados Unidos: Su número 45, para ser exacto: una de las películas que más amo en general, y también la que más disfruto de su creador: “The Shining”, o “El Resplandor”, basada en la novela homónima de Stephen King. 

Trato, siempre sea posible traer a colación los aniversarios de acontecimientos que tal vez no sólo son importantes para mi persona, sino que también tengan relevancia para mis lectores. 

Esos Maravillosos 80s

Esos hermosos años 80s, en los que al menos yo, era muy feliz. No se le podía pedir más a la cartelera habitual de los cines en San José —cuando aún había una gran variedad de ellos—. Era entretenido caminar por la capital, y no se veían todavía muchos de los vicios que nos asfixian en la actualidad.

ACLARACIÓN: No sostengo que no existiera delincuencia o asaltos o indigentes en la calle, pero su volumen per cápita era mucho menor. Siempre ha sido recomendable andar en la calle con los ojos bien abiertos, no importa el momento histórico. Maleantes y peligro siempre han existido. Simplemente es que durante esos días, era distinto. O al menos, así lo percibía.

Un Gran Éxito, conlleva a otro

Después de haberse convertido en un éxito editorial —desde su estreno en librerías en 1977—, era poco realista pensar que algún estudio no llevaría su tercera novela a la gran pantalla. Afortunadamente, el director Stanley Kubrick, de gran talla, impactaba siempre con sus películas, que siempre gozaban de gran impacto sobre la preferencia del público y la crítica especializada era el indicado. 

Y esta expectativa no era poca esta vez, pues, eso es uno de los puntos más altos de la carrera del director: era la primera vez que Kubrick se aventuraba a realizar un filme sobre un tema terrorífico, y aunque el menú de su trabajo es altamente ecléctico, no existía al momento autoría suya en temas macabros. Creo que el tema o aproximación más recurrente en Kubrick viene siendo el tema bélico, el cual es abordado desde diversos contextos históricos y en diversos escenarios.

El Verdadero Horror

Muchos han hablado sobre lo difícil que era trabajar con este caballero, lo incansable de la repetición de sus tomas, e incluso, sobre lo mal que trató a la actriz Shelley Duvall, supuestamente para lograr un mayor realismo en su interpretación. Si bien es cierto que yo no estaba ahí para dar de esto testimonio y hay miles de videos en plataformas como YouTube sobre este proceder.  Al enterarme de esto pienso que nada justificara estos abusos, sin importar los fines. Se dice también que  el actor Scatman Crothers igualmente vivió los arranques del cineasta.

Igualmente hay material por ahí donde se habla de lo contrario, que fue con su trato al niño, Danny Lloyd. Aparentemente hizo buenas migas con él y de alguna manera se esforzó para que su estadía por el set no fuera tan terrible. Triste es escuchar este tipo de cosas se vengan comentando tiempo después, incluso para estos días en que se cumple el aniversario de El Resplandor. 45, ni más ni menos.

Las Cosas No son como parecen.

Es también material de controversia el qué tan fiel es la película de Kubrick con respecto al material fuente, es decir, la obra de King. Si me lo pregunta, querido lector, puedo decirle esto: ambos son trabajos independientes, visiones altamente distintas de una misma historia. Se lo puedo decir con conocimiento de causa, puesto que me he leído un par de veces el libro, y la película la he visto no sé cuántas veces, por lo que puedo asegurarle que son muy distintas en detalles claves. De esto hablaré ahora, para evitar los detestables “spoilers” en personas que no hayan ni visto la película ni leído el libro o que tengan interés en hacerlo eventualmente.

Recordando en mi experiencia el aniversario de El Resplandor

Pero volviendo a mi experiencia, sí les cuento que antes las cosas, a nivel de estrenos, no eran como en esta era, donde tenemos acceso a las cosas a la velocidad de un rayo. Para el tiempo de su estreno, no conocía ni la novela. Sin embargo el nombre Kubrick no me era desconocido para esos tiempos. Descubrí su existencia gracias a una revista que ya no circula, producida por el gran William Gaines, la cual desde hacía tiempo leía mes a mes a partir de mi pubertad. Ahí vi su parodia. Los magistrales dibujos de Angelo Torres, me trasportaron a Denver, haciéndome ver que una película de horror.

Entonces el fin de la espera. Los meses pasaron, hasta que, estando en el colegio, vi que la estrenaron un jueves, en el Gran Cine Universal (no podía ser de otra forma). Sin embargo, existía un inconveniente bastante molesto: era sólo para mayores de 18 años. Para esos días, yo si acaso iba a cumplir 15.  Pasé pensando esos días en el cómo podría entrar. No dormía pensando en eso. No era justo. Finalmente, el domingo llegó, mi papá me dio dinero (siempre lo hacía los sábados, lo que financió muchísimas proyecciones en salas capitalinas) y me aventuré. ¿Y adivinen qué?

Salí victorioso, logré entrar al cine sin mayor problema. Vi la película y quedé plenamente satisfecho. Al punto que, hoy,  en el aniversario de El Resplandor sigue gozando de un lugar de privilegio en mi gusto, y me aventuraría a decir que está en el Top 10 de mis películas favoritas de todos los tiempos.

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